A pesar de que esta edición del Argentina Open haya tenido la peor convocatoria (34.171 personas) en sus 17 años en el circuito ATP, alguna sorpresivas apariciones se encargaron de darle color al Buenos Aires Lawn Tennis. Uno de ellos fue Berlocq que derrotó a David Ferrer y alcanzó las semifinales. Sin embargo, el poco público que visitó el Court Guillermo Vilas no tuvo en cuenta a un tapado del main draw: Alexander Dolgopolov.

El ucraniano de 28 años logró lo que no pudo concretar su entrenador Felix Mantilla en el suelo argentino en 1995: esta tarde levantó el título después de vencer al nipon Kei Nishikori, número 5 del mundo, por 7-6 (4) y 6-4.

El número 66 del mundo rompió todos los pronósticos y sus mismas expectativas: este año arrancó con un saldo de 1 victoria -frente a Borna Coric en el Australian Open- y 4 derrotas en primeras rondas.

El 2016 había sido un calvario para el nacido en Kiev por las constantes lesiones y dolencias que lo llevaron a caer del puesto 36 al 62. “Los últimos tres años se me hizo difícil mantenerme solido mentalmente por la operación y la lesiones. A uno se le hace difícil mantenerse en un nivel como lo tuve esta semana.”, destacó el nuevo campeón de la tierra batida del BALTC

El Argentina Open fue un giro de 360 grados para el ex 13 del mundo, no solo porque se alzo con su tercer título ATP sino también porque pudo doblegar a Nishikori por primera vez. Hasta hoy, el historial estaba 5 a 0 a favor del samurai.

Sin perder un set en el camino, Dolgo venció a Janko Tipsarevic (94), Pablo Cuevas (22), Gerald Melzer (94) y a Pablo Carreño Busta (25) para acceder al partido definitorio.

El trofeo que se llevará a su hogar representa a un mate, aunque, en rueda de prensa, comentó que no ha tenido la oportunidad de sentirle el gusto a la infusión: “Es algo sobre la historia argentina. Es muy bonito. No tuve la chance de probar el mate, pero veo que todo el mundo lo hace. Así que supongo que debe ser rico.”, dijo.