Tenía razón Guido Pella cuando se lamentaba tener que cruzarse con Rafael Nadal en segunda ronda de Roland Garros. No por el español en si, sino iba camino a una segura derrota teniendo en cuenta que el mallorquín es infalible en polvo de ladrillo. Y se dio la lógica.

6-2, 6-1 y 6-1 fue el apabullante resultado de Nadal, que solo le tomó dos horas y tres minutos. Poco pudo hacer Pella ante el diez veces campeón del abierto Frances, que en tercera rueda tendrá como rival al local Richard Gasquet.