Martes, 14 hs. Cancha de Brown de Adrogué, la casa de un tipo de barrio, simple y humilde, como lo es Pablo Vicó. Golpeo la puerta, me abre y dice: “Hola pibe, dale pasá”.

Vicó comenzó a jugar al fútbol de grande: “A los 20 años me vieron jugar en el potrero, me sacaron y me trajeron a la Primera de Brown de Adrogué”, que en ese momento militaba en la Primera D. Estuvo dos años en el Trico, lo vendieron a Temperley, de ahí pasó a Tristán Suárez, San Miguel y varios equipos del Ascenso. Pero cada vez que tuvo la posibilidad de crecer en el fútbol, las lesiones estuvieron presentes. “Tuve la oportunidad de ir a Argentinos Juniors, también pude ir a Venezuela, pero siempre lesiones de ligamentos y meniscos me han frustrado esos traspasos. Son cosas del fútbol”, se lamenta.
Como DT, Pablo comenzó en escuelitas de baby fútbol, luego Brown le abrió las puertas. “Entrené a todas las divisiones inferiores del club. Siempre soñé con dirigir la Primera, era la ilusión más grande que podría existir. Yo sabía que en las inferiores tenía que demostrar que en algún momento me tenían que dar la oportunidad”, recuerda. Y llegó esa oportunidad.

-¿Cómo llegaste a ser el entrenador de la Primera?

-Siempre que echaban a un DT, ahí iba yo a dirigir uno o dos partidos, hasta que en 2009 dije basta, denme la oportunidad de dirigir lo que queda del torneo, 12 fechas, y después me evalúan. Gané 4, empaté 4 y perdí 4, y me dieron la oportunidad de armar un equipo que es todo lo que un entrenador busca.

-¿Y cómo te fue en ese próximo torneo?

-Me dieron un objetivo, en ese semestre tenía que hacer mínimo 26 puntos… hice 24, entonces quedó en tela de juicio mi continuidad. Fueron a votación y decidieron que siga. Al próximo campeonato hice 42, y a partir de ese momento no me fui más. Mi carrera fue siempre en ascendencia.

-¿Qué sentiste al conseguir el primer ascenso del club a la B Nacional en 2013?

-Algo muy hermoso. Ver feliz a tanta gente es indescriptible. Éste era un club en el que lo creían imposible, pero con trabajo, esmero y dedicación pudimos lograrlo.

-Nos emocionaste a todos con tu llanto en ese agónico segundo ascenso ante Morón, ¿qué fue lo primero que se te cruzó por la mente?

-Mi hijo. Se lo dediqué a él. Yo me aparté de todo el mundo, lo único que hice fue mirar al cielo y agradecerle a él, nada más que eso.

-Algo curioso que ocurrió al término de ese partido fueron los aplausos de la hinchada del Gallo, ¿qué te dijeron cuando te acercaste?

-En un momento me agarra el Gallo y me lleva al alambrado, me acerqué y me dijeron: “Esto no lo hacemos con ningún DT, pero vos te merecés esto y mucho más”, y me aplaudieron.

-¿A qué le atribuís el cariño de la gente?

-No sé, debe ser por la humildad, yo no ando de saco y corbata, duermo ahí (señala una cama de una plaza). Yo no le hago nada a nadie, me saco fotos con todo el mundo y charlo. Voy a la cancha de Temperley o de Los Andes y me reciben de pie con aplausos.

-Sin dudas para los hinchas de Brown sos un ídolo, ¿alguna vez creíste que lo serías?

-No, jamás. Yo lo único que quiero es ver feliz a la gente, porque así yo soy feliz. Yo me podría haber ido hace rato de Brown -recibió ofertas de clubes como Godoy Cruz o Temperley-, pero me quedo por el cariño de la gente, que es lo más lindo que puede haber. La gente me apoyó muchísimo en los momentos más difíciles de mi vida.

-¿Te retirarías en Brown?

-Sí, me encantaría, pero yo creo que todo lo que empieza tiene que tener un final, terminar de la mejor manera. Yo voy ya para 10 años como DT, y creo que llega un momento en el que necesitas un descanso, ver qué es lo que pasa durante seis meses. Yo voy a seguir viniendo a ver a Brown, porque soy hincha.

-¿Alguna anécdota?

-Antes de empezar el campeonato anterior, hicimos un amistoso ante Chicago. Al término del partido, fuera de la cancha había mucha gente del Torito, y cuando salgo a la calle todos me pedían fotos. Yo les decía que no era de Chicago, que era el DT de Brown, pero ellos me contestaron: “No, vos sos el DT de todos”. Se me caían las lágrimas.

-¿Qué priorizás al elegir un refuerzo?

-La calidad de persona. Yo creo que si no encuentro la calidad de persona para poder formar un grupo, es difícil lograr los objetivos. Esa es la prioridad, y se tiene que notar dentro y fuera de la cancha. Después lo futbolístico lo arreglamos dentro de un campo de juego.

-¿Qué es Brown para vos?

-Es una parte muy importante de mi vida, es el club que me dio la oportunidad de crecer como DT y como persona. Me contuvo en los momentos más difíciles. Está a la altura de mi hijo y mi hija.

-¿Te queda algún sueño por cumplir?

-Poder llevar a Brown a Primera, después de ahí ya estoy hecho. Yo sé que en algún momento lo vamos a lograr.