El 2014 fue un año especial para el pueblo millonario. No solamente por la obtención de dos títulos locales y la Copa Sudamericana, sino también por los enfrentamientos ante el rival de toda la vida.

Todo comenzó el 18 de enero en Mar del Plata con un empate 1-1 por la Copa de Oro. Juan Sánchez Miño abrió el marcador en el Xeneize y Jonathan Maidana igualó para la entidad de Núñez. Una semana más tarde, llegó el segundo duelo del año entre ambos, ahora por la Copa BBVA Banco Francés, y fue triunfo de River por 2-0 en el Mario Alberto Kempes de Córdoba gracias a las conversiones de Manuel Lanzini y Juan Carlos Menseguez.

El verano se cerraría el 1º de febrero por la Copa Luis B. Nofal y sería un nuevo triunfo de los por entonces dirigidos por Ramón Díaz: esta vez por 2-1 en el Malvinas Argentinas de Mendoza. Aquella noche, Gabriel Mercado y Teófilo Gutiérrez fueron los goleadores del conjunto ganador y Daniel Díaz fue el autor del descuento.

El 30 de marzo, ya por el Torneo Final, River se impuso por 2-1 en La Bombonera con los tantos de Manuel Lanzini y Ramiro Funes Mori, en el recordado encuentro del “No fue córner”, frase que deslizó Carlos Bianchi por el error de Néstor Pitana en la jugada previa al grito definitivo. Juan Román Riquelme había empatado transitoriamente para el local.

Tras la ida de Ramón Díaz, Gustavo Zapata se hizo cargo del primer equipo que enfrentó a Boca en un amistoso disputado en el Estadio Azteca. El desenlace fue 1-1 por Daniel Villalva y Claudio Riaño, quienes sentenciaron el resultado final de los 90 minutos. En la definición desde los doce pasos, el club de La Ribera volvería a quedar en desventaja con una caída por 5-4.

Ya con Marcelo Gallardo en el banco de suplentes del conjunto de Núñez, la superioridad millonaria tenía fuerza. Para el Superclásico del Torneo Transición, el 5 de octubre, se jugó uno de los partidos más recordados de los últimos años por el temporal que complicó al Monumental y que puso en duda el comienzo del juego. Bajo una lluvia torrencial, Lisandro Magallán puso el 1-0 parcial para la visita y sobre el final fue Germán Pezzella quien, tras un rebote de Agustín Orion, selló la igualdad definitoria.

Los dos clubes más importantes del país sabían que no podía ser la última vez del 2014 en la que se vieran las caras: ambos continuaban con vida en la Copa Sudamericana. Y así fue. La ida de una de las semifinales del certamen internacional se llevó a cabo en La Bombonera el 20 de noviembre y no hubo goles. Lo más recordado de aquella jornada fueron las patadas que permitió Silvio Trucco, de polémico arbitraje. Siete días más tarde se estiró el invicto rojo y blanco a ocho partidos sin derrotas: ahora, 1-0 con tanto de Leonardo Pisculichi unos minutos después de que Marcelo Barovero le detuviera un penal a Emanuel Gigliotti. Luego, el final es conocido: River se quedaría con el título tras vencer a Atlético Nacional de Colombia con el plus de haber eliminado al clásico rival.

Pero el equipo dirigido técnicamente por Rodolfo Arruabarrena se recomponería de esa mala racha en el comienzo de 2015. El 24 de enero, en el José María Minella, se jugó el primer Superclásico del año y el ganador por fin sería el Xeneize.

Boca formó con Guillermo Sara; José Pedro Fuenzalida, Claudio Pérez, Guillermo Burdisso, Nicolás Colazo; Pablo Pérez, Andrés Cubas, Franco Cristaldo; Cristian Pavón, Emmanuel Gigliotti y Federico Carrizo. Marcelo Gallardo puso en cancha a Marcelo Barovero; Gabriel Mercado, Jonatan Maidana, Ramiro Funes Mori, Leonel Vangioni; Carlos Sánchez, Matías Kranevitter, Ariel Rojas; Leonardo Pisculichi; Rodrigo Mora y Teo Gutiérrez, pero no fue suficiente.

El único festejo fue por el pase a la red del juvenil Franco Cristaldo, quien sumaba minutos en la previa de un partido importante para la clasificación de la Copa Libertadores ante Vélez. Con el pitido final de Néstor Pitana, el elenco azul y oro volvió a ser superior a River en un resultado tras más de un año sin poder lograrlo. Y sin dudas, en ese momento se rompió una estadística que será recordada por mucho tiempo para ambas parcialidades.