GRUPO A

La segunda jornada de Rusia 2018 comenzó con otro impacto por parte del equipo local, que clasificó fácilmente a Octavos de Final. Los pupilos de Cherchesov, con Denis Cheryshev y Artem Dzyuba en el once inicial, aplastaron a un inerte Egipto que a pesar de contar con Mohamed Salah desde el inicio, no pudo inquietar jamás a Akinfeev. Un 4-2-3-1 inteligente por parte de los rusos bloqueó todos los esfuerzos de los dirigidos por Hector Cúper, y que finalizó su participación en el torneo con un gol en contra de Fathi y dos –uno por cabeza– de los mencionados atacantes para redondear un 3-1 impecable. El héroe africano marcó de penal el gol del honor, pero lejos estuvo de cumplir con las expectativas que se habían puesto sobre sus hombros, algo lógico considerando el débil plantel que lo acompañó en esta aventura.

En otra actuación floja pero bastante eficiente, Uruguay venció por la mínima a una mejorada Arabia Saudita y se instaló también en la segunda fase de la copa. Con un gol de Luis Suárez tras un grosero error del portero Al Owais en un tiro de esquina cuando los charrúas atacaban incesantemente, el equipo del Maestro Tabárez se llevó un triunfo gris. Regalando la posesión del balón y sin usar bien el contragolpe –algo extraño sin dudas– Muslera tuvo que intervenir varias veces para salvar a sus compañeros. Si los asiáticos no pudieron empatar fue por la falta de pegada y jerarquía en los metros finales, cerrando también su triste paso por Rusia.

GRUPO B

El segundo grupo tuvo en Portugal-Marruecos un interesante encuentro donde se volvieron a repetir dos constantes: el notable momento y liderazgo de Cristiano Ronaldo –que convirtió el único gol a los cuatro minutos– y la falta de peso dentro del área rival por parte de los marroquíes. Los primeros minutos hicieron imaginar una goleada portuguesa con Bernardo Silva sumado a la línea de delanteros, pero lo cierto es que el equipo de Hervé Renard tuvo tramos de dominio –con Ziyech y Amrabat como lanzas– y un muy buen manejo de la pelota. Lamentablemente, sus esfuerzos fueron insuficientes para al menos llevarse un merecido empate, pasando también algunas turbulencias merced de construcciones inteligentes por parte de un Ronaldo prendido fuego que sufrió la ineficacia de sus compañeros.

En el otro encuentro, España logró posicionarse en la cima del grupo junto a los lusos gracias a una esforzada y meritoria victoria ante una muy sólida Irán. Disponiendo delante del arco una línea de 6 defensores, con tres volantes perfectamente acoplados, los iraníes controlaron los embates constantes y prolijos de un rival dominante. Fernando Hierro formó con un 4-1-4-1 que buscó romper por las bandas con los laterales y Lucas Vázquez, pero recién encontró el gol con un rebote fortuito en una de las piernas de un feroz Diego Costa luego de una jugada accidentada. La resistencia de Irán fue perfecta y tuvo algunas chances peligrosas –incluido un golazo anulado por un fuera de juego milimétrico usando el VAR–, pero La Roja debió golear debido a su capacidad para mantener la idea de juego aún en el peor de los escenarios.

GRUPO C

El plato fuerte del grupo sin dudas fue el choque entre Francia y Perú, uno que terminaría dejando afuera de la competencia al valiente y ofensivo cuadro de Ricardo Gareca. Colocando a Olivier Giroud como referencia dentro del área y sumando a Matuidi en la zona de marca, Deschamps logró dar con la mejor versión del equipo. Griezmann y Mbappe fueron flechas durante los tramos de dominio absoluto, Kanté impuso su calidad en el mediocampo y Pogba volvió a lucirse con un partido de control puro. El gol fue del portador de la camiseta número diez y alcanzó para superar a un rival que sin despegarse de su noble idea de juego (y con Paolo Guerrero desde el inicio), careció de la profundidad mostrada en el choque previo ante Dinamarca.

Por su parte, Dinamarca volvió a pisar fuerte sin ser el mejor en el desarrollo de los noventa minutos, quedando a un paso de Octavos de Final. Con un Eriksen en estado de gracia –a pesar de sus repentina desconexiones– y una defensa y mediocampo muy aguerridos, supo contener a una Australia realmente intensa que merece muchos más puntos de los que posee. Todavía posee esperanzas el cuadro oceánico, más si se considera que Perú está eliminado y que los canguros tienen en Kruse, Jedinak y Rogic tres armas con las que puede lastimar a cualquiera.

GRUPO D

Ya se ha hablado mucho del papelón protagonizado por la Argentina ante Croacia, en una noche en la que nada salió bien y en donde el cuadro balcánico hizo historia con un inolvidable 3-0. Liderados por unos Luka Modric e Ivan Rakitic sublimes, los croatas superaron ampliamente a un rival que se derrumbó luego del error de Wilfredo Caballero que sirvió para que Rebic abriese el marcador. Jorge Sampaoli vio desde el banco como sus once jugadores carecían de cohesión táctica y estratégica, incapaces de mostrar una respuesta colectiva decente y sin salvación milagrosa a mano debido al paupérrimo nivel de un Lionel Messi excesivamente apagado.

La encargada de devolverle color al cuerpo argentino fue Nigeria, pues con dos golazos de Ahmed Musa superó a la siempre durísima Islandia. Luego de un primer tiempo trabado, con dos propuestas inversas –velocidad al espacio contra resistencia en bloque– chocaron para anularse por completo. El leve dominio mostrado por los europeos en los primeros 45 minutos se disolvió ante el recital de una Nigeria que generó grietas en la muralla de hielo desde los pies de Mikel y Ndidi y las aprovechó con la velocidad y el talento del mencionado Musa y de Victor Moses y Kelechi Iheanacho.

GRUPO E

Con la necesidad de una victoria, Brasil salió a la cancha para enfrentar a una pragmática Costa Rica, que con algo de aplicación y la suerte de tener a Keylor Navas en el arco resistió hasta el tiempo adicional. El 2-0 fue merecido y debió ser más holgado sin dudas, más allá de que por momentos la cantidad de camisetas rojas en propio campo complicó el fluido, veloz y vertical juego brasileño. Tite utilizó un 4-3-3 rompiendo el doble cinco de la primera fecha, dejando a Paulinho como volante interior y a Casemiro como dueño de la zona central. El tridente compuesto por Willian, Gabriel Jesús y Neymar Jr. funcionó bien y Coutinho supo sumarse al ataque para configurar un aplastante 4-2-4 por momentos. Los dos golazos desahogaron a un plantel entero, convencido de lo que ejecuta –de excelente manera– en el campo de juego, siendo esta su arma más peligrosa y la que lo mantiene como uno de los grandes candidatos al título.

En uno de los partidos de la segunda jornada, Suiza dio un golpe sobre la mesa y complicó las chances de clasificación de una Serbia poco inteligente. La ventaja temprana obtenida con un cabezazo de Mitrovic y justificada desde los pies del trío Kostic, Milinkovic-Savic y Tadic no fue suficiente para derumbar a los suizos. Con paciencia e insistencia, buscando abrir la cancha con Rodríguez y Lichtsteiner y usando por dentro la picardía y gambeta de Shaqiri, la cruz blanca se impuso con verdaderos golazos de Xhaka y Shaqiri para sumarse a Brasil en la punta de la tabla. El festejo de ambos (descendientes de albanos y kosovenses) con el águila albana exhibió las duraderas marcas de una guerra étnica muy sangrienta, siendo este partido una especie de revancha para un pueblo que fue víctima central de la crueldad serbia.

GRUPO F

En otra exhibición de carácter, aplicación táctica y muy buen juego, México venció por 2-1 a Corea del Sur y quedó al borde de una clasificación que sería histórica atendiendo la complejidad de sus rivales. El cuadro de Osorio dominó de principio a fin y pudo encontrar en los pies de Vela y Chicharito Hernández la tranquilidad necesaria para encarar el partido decisivo ante una golpeada Suecia. Guardado y Herrera volvieron a ser perros de presa, pero el foco estuvo puesto en el juego antes que la lucha, con los mediapuntas muy activos en zona creativa y un nueve verdaderamente de lujo. Ochoa apareció en los momentos justos y solo fue vencido por un muy buen Heung-Min Son quien estuvo demasiado solo como para mantener a su nación en carrera.

Joachim Löw superó una prueba de fuego de la mejor forma posible: aferrándose a sus convicciones y realizando una fuerte autocrítica. Luego de la liviana presentación contra México que terminó en una derrota inaudita, el entrenador metió mano para enfrentar a Suecia: Rudy para liberar de la marca a Kroos, Reus como enlace en lugar de Özil y Müller como un mediapunta exterior para abastecer a Timo Werner. Suecia fue un rival valiente, apretando sus líneas, viendo como la pelota pasaba entre los pies del rival, usando el juego aéreo y el contragolpe como armas principales. Un golazo de Toivonen puso a Alemania al pie del precipicio, pero las manos de un brillante Neuer mantuvieron con vida a su equipo sobre el cierre de la primera mitad.

Los ingresos de Gundogan por Rudy –luego de un involuntario golpe que le quebró el tabique nasal– y de Mario Gómez por un inexpresivo Draxler generaron el movimiento táctico que cambiaría todo. Werner pasó a jugar por la banda izquierda y Kroos (de muy flojo primer tiempo, gran responsable del gol sueco) quedó con todo el campo por delante en tres cuartos para manejar los hilos con la espalda cubierta. El volante del Real Madrid condujo cada avance en velocidad, rompiendo a espaldas de los centrales, generando espacios con rotaciones y desmarques, exponiendo así por completo las costillas de su contrincante e igualando con un muy buen gol de Reus. Las malas e inocentes resoluciones en ataque de los suecos –con una Alemania tirada al ataque y con un jugador menos tras la expulsión de Boateng– le dieron una vida más a los teutones y le permitieron a Toni Kroos escribir una página más en la historia con un golazo de tiro libre en el segundo final.

GRUPO G

Ante otro rival endeble, pero que había resistido con nobleza frente a Inglaterra, Bélgica demostró tanto su poderío como su sistema táctico y estratégico perfectamente aceitado. Resta verlo en acción contra un equipo de verdadera jerarquía –o que le cierre todos los caminos al estilo Irán o Islandia– pero lo cierto es que el 3-4-3 de Roberto Martínez es hasta el momento una máquina imposible de detener. Meunier y Carrasco lastimaron rompiendo siempre de las bandas hacia el medio, Witsel contuvo y fue salida, De Bruyne fue el enlace ideal, Hazard y Mertens brillaron en los metros finales y Lukaku fue un verdadero matador de cara a portería. El 5-2 se quedó corto, pero dejó a los belgas en un lugar ideal para llevarse el primer lugar del grupo.

Lo de Inglaterra ante la débil y entusiasta Panamá –que con atrevimiento estuvo cerca de abrir el marcador y luego de igualar estando un gol abajo– fue eficiente y previsible. Un 6-1 que probó la eficacia cuasi perfecta del joven equipo de Gareth Southgate y que volvió a poner en el centro de la escena a Harry Kane merced de un hat-trick con el que probó una vez más su olfato goleador puro. Aprovechando la fragilidad del contrincante, el entrenador planteó un 3-1-4-2 en el que Lingard se lució a pura velocidad y gambeta, quedando los leones preparados para enfrentar a Bélgica.

GRUPO H

En anteúltimo partido de esta segunda jornada fue el entretenido empate en dos goles entre Japón y Senegal. Ambos quedaron con cuatro unidades, muy cerca de una clasificación que daría vuelta por completo todos los pronósticos previos a la competencia. A puro vértigo, haciendo circular la pelota de lado a lado y buscando anticipar sobre la segunda pelota siempre, los africanos se pusieron dos veces en ventaja con goles de Sadio Mané y Moussa Wague. Si no pudieron obtener la clasificación anticipada fue por la resiliencia japonesa, que sin nunca perder la calma ni las formas –un juego de toque y posición muy ágil– se mantuvo a tiro con un golazo de Takashi Inui y logró la igualdad cuando Keisuke Honda empujó el esférico bajo el arco sobre el cierre.

Finalmente, hace muy pocas horas Colombia logró demostrar que sigue con vida y que no está dispuesta a abandonar esta copa del mundo tan temprano. Frente a una muy floja y desalmada Polonia, los cafeteros sacaron ventaja de todas las falencias, juntando en tres cuartos de campo al talento y velocidad de James Rodríguez, Juan Fernando Quintero y Juan Cuadrado. Radamel Falcao mostró de una vez su mejor forma, sacrificándose durante casi todo el partido a pura potencia para generar espacios y encontrando recompensa con un verdadero golazo tras un bellísimo pase entrelíneas de Quintero cerca del área. Mano a mano con Senegal, los de Pekerman se juegan la clasificación a Octavos de Final, conociendo ya sus debilidades pero confiando en sus virtudes tanto individuales como colectivas.