El futuro de Sergio Ramos en la Casablanca está repleto de incertidumbre y la renovación se aleja cada vez más dadas las condiciones que le pusieron sobre la mesa. Su vínculo expira el próximo 30 de junio y, por ende, a partir de enero tiene la posibilidad de negociar con cualquier club de acuerdo a las reglas de FIFA. En el medio está la insistencia de Zinedine Zidane para mantenerlo como bandera y el amor intrínseco que guarda la hinchada hacia la figura de su líder.

El problema es que, según fuentes cercanas al jugador, Florentino Pérez no está dispuesto a ofrecerle más de un año de contrato, aferrándose a la idea de que a los mayores de 30 se los evalúa al final de cada temporada. Por esa razón es por la que en 2017 no renovó Pepe y terminó yéndose a Porto.

Está claro que el deseo del defensor es seguir y retirarse en el Santiago Bernabéu, pero por su edad (34) y por la lealtad mostrada en sus 16 primaveras en el club merece dos años más sin chistar. La dirigencia no quiere dar su brazo a torcer y las charlas están difíciles, pero hay buena predisposición para negociar los términos.

Precisamente, ese impasse es el que PSG pretende aprovechar. De entrada, lo quiere seducir con tres temporadas garantizadas a razón de 20 millones netos cada una. El elenco parisino no formalizará su propuesta hasta el 1 de enero de 2021 para evitar caer en ninguna ilegalidad, a la espera de que el ex Sevilla no ponga el gancho durante ese lapso.