Más allá del doblete de Cristiano Ronaldo y el reencuentro en una cancha con Lionel Messi, el choque dejó una curiosa y reprochable escena en la zona de suplentes, justo después de que el árbitro sancionara el segundo penal a favor de la Juventus.

Tras cometer Clément Lenglet una pena máxima por mano, los relevos del conjunto italiano no se quedaron conformes con la revisión del VAR que permitió decretar el penal, sino que también pidieron la segunda amarilla para el central francés.

El reclamo no le gustó para nada a Ronald Koeman, entrenador de Barcelona, que expresó visiblemente su bronca por la protesta desmedida justo cuando las cámaras captaron cómo Paulo Dybala se reía del holandés.

Acto seguido, el cordobés hizo unos gestos que encendieron el ingenio popular en las redes sociales para percatarse qué quiso decir exactamente. De todos modos, no pasó a mayores pero la incertidumbre quedó latente.