Pierre Nkurunziza jugó un amistoso en Burundi, país del cual es presidente. No pudo marcar ningún gol y sufrió una marca fuerte, por lo que acusó al cuerpo técnico rival de “conspiración”.
El máximo mandatario participó en un partido de exhibición en Kiremba, pequeña ciudad del sur del país. Su equipo amateur, el Hallelujah, enfrentó a un combinado local pero en este encuentro fue víctima de varias faltas y decidió mandar al entrenador principal, Cyriaque Nkezabahizi, y su asistente, Michel Mutuma, a la cárcel por conspirar contra él.
Según prensa local, el incidente se dio porque el combinado local completó su equipo con “jugadores” del Congo, que no sabían quién es Nkurunziza.