Aunque son escasos segundos, alcanzan para repudiar el cobarde acto del entrenador de los Savannah Gators -aún se desconoce su identidad-.

La lógica reacción del basquetbolista norteamericano se hizo evidente a través de sus redes sociales, ya que dejó en claro qué haría con si lo tuviera en frente.

“No puede ser. Si estoy yo ahí, e incluso si no es mi hijo, tendríamos más que palabras, eso seguro”, aseguró el gigante de 2,06 metros y 113 kilos.

El agresor, como si eso bastara, grabó un video disculpándose por el momento pero las críticas recayeron por el liviano arrepentimiento que mostró.