Cimbronazo que sacudió cielo y tierra significó el 8-2 de Bayern Múnich, una pesadilla que todavía atormenta por las noches. Esta histórica derrota generó que las internas puertas adentro se potencien a tal punto de tomar decisiones apresuradas: la primera fue la rescisión de común acuerdo a Éric Abidal, pero en el plantel habrá más cabezas por rodar.

Aunque la idea es que Lionel Messi continúe ligado al club, es evidente su fastidio por la falta de resultados. De esta manera, la cúpula dirigencial lanzó un ultimátum si es que el rosarino piensa en despedirse: que diga públicamente que su intención es cambiar de aire.

“La realidad es que Bartomeu ya no ve la despedida de Leo como algo impensable. Sabe que económicamente sería beneficioso para un club en profunda crisis, pero pone una condición: que sea Messi quien diga públicamente que quiere irse. No quiere convertirse, al menos formalmente, en el presidente que despidió a Messi”, escribió Marca.

El rosarino, que durante esta temporada marcó 31 goles y brindó 26 asistencias en 44 presentaciones, tiene contrato hasta junio de 2021. Con este escenario planteado, Josep María Bartomeu tiene dos opciones: convencer al 10 de encabezar un nuevo proyecto (comenzó a sonar Neymar nuevamente como refuerzo) o aceptar el costo político de perder a su figura.