Luego de la poca paridad que ofreció ayer la Copa del Mundo de Japón, con los claros triunfos de Inglaterra y Nueva Zelanda, los 80 minutos entre Francia y Gales fueron todo lo contrario. Intensidad, disputa y mucho amor propio entregaron en una batalla que los Dragones definieron recién sobre el cierre.

No fue buena la tarea del monarca del Seis Naciones y para ello mucho tuvo que ver el plus que mostraron los galos, acostumbrados a agrandarse en las difíciles. El equipo de Jacques Brunel marcó el ritmo del juego, presionó al límite y golpeó en la primera mitad por triplicado con Sebastien Vahaamahina, Charles Olivon y Virimi Vakatawa.

Sin dudas los franceses vendieron cara su derrota, ya que si bien Gales descontó por la conquista de Aaron Wainwright -tras un robo y corrida en soledad debajo de los palos- para dejar el score 19-10 al final del primer tiempo, el quiebre del partido se produjo en el complemento cuando Vahaamahina vio la roja.

Desde allí Gales logró quedar a tiro de try luego de un penal de Dan Biggar pero recién a falta de seis minutos el tercera línea Ross Moriarty (reemplazó a Josh Navidi por lesión) apoyó el try decisivo luego de un colosal robo en el scrum del ingresado Tomos Williams.

Festeja Gales y jugará su tercera semifinal en una Copa del Mundo. Espera ahora por Japón y Sudáfrica, que en Tokio cierran estos cuartos de final.