Día de cambios en la máxima categoría para que a fin de cuentas nada cambie: Mercedes, pese a la quita del mapeo especial de motor en la qualy, continuó su dominio para fijar otro 1-2 en la grilla del Gran Premio de Monza.

El británico Lewis Hamilton prolongó su tendencia por encima del resto y tras ceder apenas el liderazgo de la práctica libre 1, hoy controló la última sesión de práctica y luego la clasificación con un agregado extra: quebró el récord en Monza, y por consiguiente estableció la vuelta más rápida en la Fórmula 1.

Luego de ver sesiones con mucho tráfico, tal como se esperaba, Mercedes apostó por lanzar a pista a sus pilotos con un margen que permitiera evitar esa situación. Así, Hamilton cruzó la meta con un imbatible 1:18.887 para dejar a 69 milésimas al finlandés Valtteri Bottas.

El resto de la grilla quedó lejos y pese a la gran del español Carlos Sainz (McLaren) se ubicó a ocho décimas de la primera fila. A salvo quedó del Racing Point pilotado por el mexicano Serio Pérez. Evidentemente Red Bull quedó víctima de la nueva regulación de FIA y hoy el neerlandés Max Verstappen cruzó la línea con el quinto mejor registro.

Completaron los primeros diez lugares de la grilla Lando Norris (McLaren), Daniel Ricciardo (Renault), Lance Stroll (Racing Point), Alexander Albon (Toro Rosso) y Pierre Gasly (AlphaTauri). La ausencia aquí de Ferrari no es un dato menor, ya que por primera vez desde 1984 las máquinas de Maranello partirán por fuera de este grupo.

La jornada negra de la escudería emblema de la categoría (que viene de perder a una familia histórica como Williams) se configuró con el 13° lugar de Charles Leclerc y el 17° de Sebastian Vettel. Así la sangría para los tifosi parece no tener fin y ni siquiera en el patio de su casa pueden encontrar algo de paz.

Hoy es tiempo de Mercedes, con un reinado inalterable desde 2014 que se extiende cada vez más: la quita del party mode no se sintió en absoluto y Hamilton festejó otra pole más, y casi sin despeinarse sumó otro récord más a su palmarés.