Luego de una atípica temporada, acortada por el coronavirus y que llevó a Ogier a retrasar su retiro para fines de 2021 el piloto francés (junto a su compatriota Julien Ingrassia) logró su séptima corona en el Rally Mundial. De esta manera Toyota recupera la gloria que supo atesorar en los ’90.

La definición en el Rally Show de Monza terminó de inclinar la campaña a su favor merced a la salida de pista que protagonizó ayer Elfyn Evans. El galés, compañero dentro de la escuadra japonesa, fue demasiado optimista sin necesidad y se salió de curva en el tramo once de ayer, quedando encajado y perdiendo una corona que era prácticamente suya.

Por ello para Ogier solo importaba llegar en los primeros lugares para sumar la renta de puntos necesaria y absorber la desventaja de 14 puntos con su coequiper. Así tomó el trámite en la pasada decisiva con su Yaris (a sabiendas también de la diferencia con Ott Tänak) y al ver la meta de la SS16 alzó su séptimo título, quedando dos por detrás del récord que firmó su compatriota Sebastien Loeb.

En la general del Rally Monza el oriundo de Gap, superó por 13,9 segundos al estonio, quien entregó la corona de 2019 firmando un podio para Hyundai de la mano del español Dani Sordo. Detrás Esapekka Lappi (Ford) y cerrando las principales colocaciones Kalle Rovanperä (Toyota). En tanto, en las resto de las categorías se consagraron: Mads Østberg (WRC2), Jari Huttunen (WRC3) y Tom Kristensson (Junior WRC).

Se acabó la temporada del WRC, con apenas siete fechas, complicaciones varias, cancelaciones repentinas como en Bélgica, pero con un justo campeón como Ogier. Luego de pasar por Citroën en 2019, cuando perdió su racha triunfal, demostró su valía otra vez con una buena máquina a disposición.