Soplan vientos calientes en los pasillos del Cilindro de Avellaneda, por un lado la euforia de acariciar el título, a pasos de la gloria; por otro, la disputa legal con Ricardo Centurión, quien envió una carta documento que cayó pésimo en las oficinas del club. “Continuará su carrera en otro club a partir de junio. Es un jugador importante y seguramente en junio va a tener posibilidades”, sorprendió Victor Blanco, mandamás del puntero del campeonato al ser consultado en la previa ante Estudiantes.

El miércoles pasado, la polémica sumó un nuevo y determinante capítulo porque el jugador intimó al club y amenazó con iniciar acciones legales si no vuelve a entrenarse con la Primera. En el escrito pidió 48 horas para que se resuelva su situación laboral, ya que considera que la institución le está ocasionando “graves prejuicios de índole personal, deportivo y profesional”.

Por tal motivo, exigió entrenarse bajo las órdenes de Germán Coudet, caso contrario buscará obtener tutela efectiva de sus derechos, es decir, quedarse con el pase en su poder. Además, responsabilizó Diego Milito, el manager de Racing, por tener que entrenarse con la Tercera. Y avisó: “Retengo tareas hasta la total y cabal satisfacción de mis intimaciones y emplazamientos aquí cursados”.