A Romagnoli le duró muy poco la excursión en el Bahía de Brasil: viajó a negociar su salida y lo hizo con éxito. Mañana llega al país y firmará un nuevo vínculo con San Lorenzo. Estará en Marruecos para jugar el Mundial de Clubes.

Duró muy poco fuera de casa. Se sintió extraño, vacío. La distancia lo incomodaba: quería ver lo que pasaba en su hogar, y no se quería perder de lo que va a venir. El amor y el hambre de gloria en Romagnoli pudieron más que sus intenciones de meterle una vuelta de tuerca económica a su carrera, y, contra todos los pronósticos, rescindió el precontrato que había firmado con el Bahía de Brasil y volverá a vestir formalmente los colores azulgranas que nunca abandonó.

La situación fue confusa, y en todo momento tuvo las de ganar el conjunto brasileño. Pipi se apuró en el verano y les dio su palabra que jugaría en el club cuando finalice el Mundial, cosa que jamás ocurrió porque el mediocampista se vio embelesado con la posibilidad de obtener la Copa Libertadores con el Ciclón. El marco contractual lo obligaba a viajar en agosto, pero dilató la situación y ganó el torneo continental.

“Tengo que ir a Bahía”, dijo en conferencia de prensa después de la obtención del tan ansiado trofeo, y nada parecía poder acercar a Romagnoli a los 500 mil dólares que debía abonarle al elenco de Salvador para poder concertar su salida por el incumplimiento de lo arreglado. Pero su viaje del domingo, lejos de tener como tópico principal el acuerdo de condiciones para empezar a jugar, lo usó para negociar, y logró desprenderse de lo que había firmado.

Mañana retornará a la Argentina el jugador más ganador en la historia de San Lorenzo que, además de tener la chance de disputar el Mundial de Clubes en Marruecos -en diciembre-, le dará un respiro al Patón Bauza, quien ya había perdido varios jugadores ofensivos en el mercado de invierno. Pipi tendrá su tan esperada renovación con el club que le dio todo, y los hinchas podrán seguir disfrutando de su gran ídolo, seguramente, hasta el momento en que deje la actividad deportiva.

Foto: Pasión Libertadores