En la previa el foco se posaba en cuanto iba a tardar Alemania en vulnerar la defensa mexicana a partir de los pases filtrados de Özil y Kroos, cuanto demoraría Müller o Werner en abrir el marcador tras definir magníficamente un mano a mano a las espaldas de los centrales o bien cuanto podía prolongarse el dominio posicional alemán en el desarrollo del juego sin convertir goles, sin embargo los delanteros no quedaron nunca mano a mano y, tanto el volante del Arsenal como el mediocampista del Real Madrid tuvieron un primer tiempo para el olvido. El mérito es absolutamente mexicano, Osorio planteó los primeros 45 minutos de manera formidable.

Lozano, autor de un gol magnifico, por un lado, Layún por el otro y Vela distribuyendo con pases a las espaldas de los laterales teutones, fórmula simple y efectiva que complicó a los defensores del titulo mundial. México podría haber goleado a Alemania, también lo podrían haber empatado los europeos en el complemento, pero Chicharito Hernández no estuvo nunca fino en la determinación de las jugadas. En la parte defensiva, Lozano, Herrera y Guardado se encargaron de aportar marca y coberturas de espacios durante todo el primer tiempo, quitándole fluidez a los ataques alemanes, obligando a Kroos a rematar incómodo de media distancia, colaborando con una buena dupla de centrales que supo absorber a Timo Werner y a Thomas Müller con despliegue y sacrificio. Por los laterales dos rapiditos que pasaban al ataque con eficacia y retrocedían con inteligencia: Salcedo por derecha y Gallardo por izquierda.

México hizo todo bien, Alemania no encontró nunca posibilidades claras de remate, más allá de un tiro libre de Kroos que impacto primero en las manos de Ochoa y luego en el travesaño. Pero poco a poco el cansancio propio del despliegue pasó factura en los segundos 45 minutos, el seleccionado americano no pudo sostener la presión en mitad de cancha, tampoco disponer de la posesión en campo rival y el crecimiento del funcionamiento alemán era cuestión de segundos. Khedira, cuya función en el primer tiempo aun es una incógnita ya que no aportó ni en la construcción ni en la marca, dejó el terreno de juego para que ingrese Marco Reus, y allí es donde todo cambió en la fisionomía del juego teutón. Por derecha el jugador del Borussia Dortmund, Özil retrocedió varios metros para acompañar las jugadas de frente al arco rival, Müller se movió con mayor libertad en el centro del campo y Draxler, quien no mostró su mejor versión por el costado izquierdo, estos factores contribuyeron a que los dirigidos por Löw se hagan dueños del desarrollo del juego, mientras México comenzaba a refugiarse demasiado cerca del arco defendido por Ochoa.

Los minutos corrían, México dejaba dos jugadores para la contra y de no ser por imprecisiones propias, el resultado hubiese sido mayor. Layún, al igual que los laterales Gallardo y Salcedo, se paraban en la mitad de la cancha para salir despedidos a pura velocidad hacia el arco defendido por Neuer, cada contra parecía terminar en gol. Alemania dominaba, pero erraba en la zona de definición, permitiendo que México recupere y salga de contra. Los minutos dictaminaron el final del partido y el sinsabor alemán quedo demostrado en el rostro de cada jugador, mientras en tierras aztecas la victoria se celebro como algo más que tres puntos.

Como Suiza en 2010, México dio un gran batacazo al derrotar al seleccionado que defiende el título, pero cabe destacar que el camino es largo y que los alemanes con un poco más de puntería son uno de los grandes candidatos a quedarse con la Copa del Mundo, mientras que los americanos tendrán que ir paso a paso, pensando en cómo sostener la intensidad más de 45 minutos.