Tras el bochornoso final que tuvo el seleccionado dirigido por Diego Armando Maradona en la cita mundialista (0-4 contra Alemania en cuartos de final) se esperaba lo peor para el partido programado hacía meses entre Argentina y España. ¿Cómo un equipo que venía de ser vapuleado de esa manera iba a enfrentarse al vigente campeón del mundo? Era una locura.

Los de Vicente Del Bosque llegaban como flamantes campeones al Estadio Monumental y todas las casas de apuestas daban a favor de su equipo. Argentina, ya a cargo de Sergio Batista que era el técnico interino en ese entonces, llegaba con el orgullo herido por lo sucedido en el continente africano. Pero el fútbol tiene estas cosas…

Vale destacar que España no jugó con todos sus titulares. El punto más notorio pasó por el arquero: atajo José Reina reemplazando a Íker Casillas. El partido se abrió a los 10 minutos nada más con Carlos Tévez asistiendo a Lionel Messi que, picándola, marcaba el primer gol. Dos minutos más tarde, Gonzalo Higuaín gambeteaba al arquero y marcaba el segundo tanto del encuentro. Argentina ya jugaba con confianza, y a Pepe algo de eso le faltó, porque tras un pase atrás el guardametas dudó para controlar, se calló y Tévez tirándose a barrer logró empujar la pelota para el 3-0 sorpresivo a la media hora de juego.

España logró descontar recién a los 30 minutos del segundo tiempo gracias a Fernando Llorente, pero no sirvió de mucho. Para cerrar una tarde-noche soñada, Sergio Agüero conectó un centro de Gabriel Heinze y marcó el 4-1 definitivo con el que la Selección Argentina vapuleó desde el juego y desde el resultado al, en ese entonces, campeón del mundo. Un mimo después del papelón que fue la eliminación frente a Alemania en aquella fatídica Copa del Mundo.

Por Julián Pernicoli.