El romance tuvo un final inesperado. Ni el propio Caniggia se imaginaba que aquella exhibición en Ginebra de cara a la Copa del Mundo sería el final de su exitoso ciclo con la albiceleste. Fue una despedida de esas que dejan un sabor agridulce, dado que la expectativa por verlo jugar su último Mundial era grande. Hecho que no ocurrió porque fue expulsado desde el banco de suplentes ante Suecia en el partido que Argentina quedó eliminada del torneo.

Por ese entonces, el Pájaro vestía la camiseta del Glascow Rangers escocés. Con 35 años, claro que ya no era aquel que volaba como en los ’90 y de magníficas actuaciones en Italia 1990 y Estados Unidos 1994. Aun así, Marcelo Bielsa fue quien decidió convocarlo para la cita mundialista, mas allá de que el delantero no haya estado en Francia ’98 por una decisión de Daniel Passarella al que acusó de “haberle cagado un Mundial”.

A pocos meses de la presentación en Corea-Japón 2002, Bielsa decidió darle la oportunidad en el ataque a Claudio Caniggia, Claudio López y el Kily González. El encuentro finalizó 2-2 con goles de Verón y Aimar para los dirigidos por El Loco y de Eto’o y Suffo para los cameruneses.

El capítulo se cerró de manera prematura ese día, cuando en el minuto 89 fue reemplazado por Santiago Solari. Pese a que el hijo del viento formó parte de la lista de los 23 para Corea-Japón, no sumó minutos y le puso punto final a una historia con 50 partidos y 16 goles que le valieron el recordado subcampeonato de 1990, la Copa América 1991 y la Copa Confederaciones en 1992.