Pasaron 24 años de aquel día negro para el fútbol argentino, el tercero si a catástrofes se refiere: el primero en Suecia 1958, el 1-6 vs. Checoslovaquia con posterior eliminación; y el segundo al quedar fuera del mundial de México 1970 en las Eliminatorias. Parece ser una herida que no sana, y que se abre cada vez que se cumple un aniversario.

El 5 de septiembre de 1993, la gran Selección nacional de Alfio Coco Basile, bicampeona de América, caía 5-0 en el Monumental ante el sorprendente equipo de Colombia comandado por Carlos el Pibe Valderrama. Para aumentar el dolor por aquella goleada, la Selección albiceleste había estado invicta de local por seis años y las Eliminatorias al Mundial de Estados Unidos 1994 parecían un trámite para un gran equipo. Sin embargo, el estadio de River fue testigo de una de las palizas más estruendosas que sufrió la Argentina en toda su historia. Muchas cosas se han hablado sobre este tópico, y todos sabemos qué sucedió con Argentina, pero, ¿con Colombia?

Los dirigidos por Francisco Maturana, entre los que se destacaban Valderrama, Tino Asprilla, Freddy Rincón y el Tren Valencia, obligaron a los argentinos a clasificar al Mundial del ’94 a través del repechaje, empatando 1-1 en la ida con Australia y ganando 1-0 en el Monumental. Ese equipo colombiano tenía todo: ritmo, toque, fútbol, gol, carisma. Terminando invictos en un grupo que clasificaba sólo a un equipo y en el que estaban Argentina y Paraguay como candidatos, el conjunto cafetero revalorizó el fútbol de su país e ilusionó a todos con un gran futuro y un gran Mundial, en lo que sería la tercera participación de su historia.

Sin embargo, las cosas no salieron como creían. En el Grupo A, debutó con una derrota por 3-1 ante Rumania, luego perdería 2-1 ante Estados Unidos -con aquel recordado gol en contra de Andrés Escobar, quien luego sería asesinado por eso-, y cerraría su participación (ya eliminada) con un triunfo 2-0 sobre Suiza. Pero nadie le quitará a Colombia la sensación de sentirse imbatibles y todo poderosos, como en aquellas Eliminatorias.

Luego de unos años, Alfio Basile confesó: “No quisiera recordar nunca más ese partido. Fue un aborto de la naturaleza. Fue un día en el que yo quería hacer un pozo y enterrarme”. Es que, como lo definió la revista El Gráfico en su tapa, fue vergonzosa la actuación argentina en ese partido.

El árbitro designado a impartir justicia, el uruguayo Ernesto Filippi, es recordado por una situación particular del encuentro. Diego Simeone golpeó con su codo al Tren Valencia cuando el cronómetro marcaba los 86 minutos y el marcador ya no se movería. Tal como lo cuenta el libro “El 5-0: la increíble crónica del partido que cambió para siempre la historia del fútbol colombiano” escrito por Mauricio Silva –escritor y periodista colombiano-, los defensores Luis Carlos Perea y Wilson Pérez fueron a apretar a Filippi, pero el mediocampista “Barrabás” Gómez interrumpió y le dijo una frase histórica: “No lo vaya a echar, señor juez. No lo vaya a sacar del partido, porque después dicen que les ganamos porque tenían solo diez. No nos vaya a hacer eso”.

“[…] El árbitro uruguayo, tal vez con la celeste puesta, tal vez en nombre de todos los suramericanos que han padecido la arrogancia argentina, respondió como si fuera un juego de barrio: “No lo echo, pero háganles otro gol a esos hijos de puta […]”. (Estracto del libro de Mauricio Silva).

Realmente, Filippi nunca confirmó sus dichos, y al ser consultado por ello, comentó: “Dentro de un partido de fútbol se presentan muchos comentarios, muchas situaciones. Los árbitros estamos para que los compromisos se cumplan en la mayor normalidad posible. Lo que se dice dentro del terreno es algo que se queda allí, las demás cosas que se dicen, quedan en el imaginario popular”.

Pasaron 24 años, y muchos partidos, pero la magnitud de la hazaña colombiana no se borrará nunca de la mente de cada persona que vivió esa bochornosa derrota.