Año a año en el sorteo de cada campeonato local, la gran mayoría busca rápidamente en el fixture el encuentro entre Boca Juniors y River Plate, para saber la fecha y el lugar a disputarse. Este partido es uno de los más importantes del país y quizás, se encuentra entre los más atractivos  del mundo. Sin embargo, en el 2004 iba a aparecer otro evento al que nadie estaba muy acostumbrado: un enfrentamiento por copas internacionales. Luego de la serie por Copa Libertadores que se dio cuatro años atrás, el Xeneize y el Millonario iban a verse las caras nuevamente por este certamen, y esta vez iban a dejar todo para ganarse un lugar en la final.

Ambas instituciones llegaban con la intención de sumar más títulos en sus respectivas vitrinas. Antes de esta llave por la semifinal, el conjunto azul y oro se había consagrado en la edición anterior del torneo continental y luego tocó el cielo con las manos al derrotar por penales al Milan de Carlo Ancelotti por la Copa Intercontinental. Mientras que su clásico de toda la vida también tenía lo suyo, ya que dio una vuelta olímpica previamente, al obtener el Torneo Clausura y empezaba a tomar protagonismo en el torneo local que se disputaba a la par de la copa. Tras haber dejado en el camino a grandes equipos, los dirigidos por Carlos Bianchi y Leonardo Astrada daban el puntapié inicial el 10 de junio.

En aquella ocasión, el conjunto azul y oro salió victorioso en el choque de ida, un duelo que tuvo varios sucesos. Las expulsiones de Marcelo Gallardo y Raúl Cascini que derivaron en una pelea en el campo de juego donde varios futbolistas fueron los protagonistas. Entre medio de la trifulca, otra tarjeta roja a Ariel Garcé y los roces que se dieron durante los 90 minutos, los ‘bosteros’ obtuvieron la ventaja con el gol de Rolando Schiavi. Todo iba a definirse en el Monumental siete días después y con la mínima ventaja para el “Virrey” y compañía, que buscaba una nueva hazaña y por qué no, soñar con la obtención del bicampeonato.

17 de junio fue la fecha pautada para la vuelta y a diferencia de otras veces, el Monumental iba a contar con la ausencia de hinchada visitante por motivos de seguridad, lo que significaba por ende, un estadio repleto de hinchas de la Banda. Bajo una noche copera, Héctor Baldassi marcaba el inicio y ya se disputaban los 90’ restantes. Durante la primera parte no hubo mucha acción y el resultado parcial era igual que al comienzo: 0-0. El equipo del “Negro” Astrada tenía que salir a buscar el gol en el complemento, de lo contrario quedaría eliminado.

Restaban otros 45’ y a partir de ahí iba a ser el periodo en el cual todos los episodios vislumbraban un claro y tradicional Superclásico. Solamente transcurrían 20 segundos del arranque del complemento y la visita ya quedaba con un jugador menos. Fabián Vargas, quien ya estaba amonestado, tironeó de la camiseta a Luis González y tras la caída del volante, recibió la segunda cartulina amarilla. Aprovechando la ventaja con el número de futbolistas en el verde césped, River golpeó primero. Cinco minutos después de la expulsión, “Lucho” González abrió el marcador con un zapatazo impresionante, elevando la euforia en el público presente y despertando el deseo de la clasificación.

El cronómetro seguía con su curso y el 1-0 a favor del dueño de casa, avecinaba un desenlace poco habitual. Pero, sobre el epílogo de esta historia iban a suceder más emociones. Minuto 84 y allí arribaron dos hechos que han sido un punto de inflexión para el poco tiempo que restaba. En primera instancia, la lesión del paraguayo Ricardo Rojas, quien tuvo que dejar a su equipo con uno menos debido a que ya se habían realizado las tres variantes. Sumado a esto, Rubens Sambueza recibió la tarjeta roja y el Millonario, contaba con nueve ‘players’ en cancha.

Poco tiempo después, Franco Cángele ingresaba por Diego Cagna y en una de las pocas jugadas que tuvo en sus pies, habilitó a Carlos Tevez para que en el minuto 88 se haga presente la paridad en el Monumental. Pero no quedó ahí, el “Apache” se sacó la camiseta y agregado a esto, festejó con la “Gallinita”, motivos por los cuales la “Coneja” Baldassi sacó nuevamente la cartulina roja. 3 expulsiones y una lesión. Ahora, este cotejo tenía 9 guerreros por lado. Las ilusiones del conjunto riverplatense parecían derrumbarse, pero sobraban algunos segundos para una jugada más, y fue en el momento preciso donde apareció Cristian Nasuti. Se jugaba el cuarto minuto adicional y el club de Núñez tenía un tiro libre ofensivo. Este fue efectuado por Fernando Cavenaghi, la pelota se desvió cerca del área y el central con un zurdazo cruzado, sentenció el 2-1.

Así como estos dos clubes habían avanzado anteriormente por penales, la resolución desde los doce pasos se hacía presente una vez más. Uno eliminaba por esa vía a Sao Caetano y el otro hacía lo propio frente al Santos Laguna. Justamente, el rival de Once Caldas iba a conocerse por esa vía, fiel reflejo de una serie pareja. Nervios, sufrimiento, y muchos sentimientos encontrados en ambos sectores, típicos de una definición de esta índole. Uno a uno fueron anotando sus intentos y previo a la última ejecución, el resultado estaba 4-4. Marcelo Salas, Daniel Montenegro, Fernando Cavenaghi y “Lucho” González aportaban lo suyo por un lado mientras que en la vereda de enfrente anotaban Rolando Schiavi, Pablo Álvarez, Pablo Ledesma y Nicolás Burdisso.

Hasta que llegó el quinto remate de la serie de cinco. Maximiliano López se encargó de patearlo pero no pudo ante la presencia de Roberto Abbondanzieri, quien adivinó el tiro y le daba la gran chance al Xeneize. Para aquella oportunidad, el ex DT de Vélez Sarsfield apostó por los juveniles y tras los aciertos de Ledesma y Álvarez, fue el turno de Javier Villarreal que no perdonó y con absoluta efectividad fikle dio al club de la Ribera el pase a la última ronda de la Copa Libertadores. Otro gran paso para el Xeneize que clasificaba a su cuarta final continental en cinco años, otra más de la mano del histórico Carlos Bianchi. 180 minutos que tuvieron cuatro goles, una gran cantidad de expulsados y los penales como actores principales. Este capítulo era para Boca y luego vendría la hora de otra batalla, el encuentro ante Once Caldas.